Las franquicias son un sistema de venta de productos, o servicios de una determinada marca, pero que se pueden vender en otro establecimiento a cargo de un propietario distinto, pero bajo una serie de condiciones contractuales, o económicas.

En una franquicia existe un acuerdo entre dos partes-. Una parte proviene del responsable de esa franquicia, y la otra por aquel que quiera explotar ese determinado negocio en un tiempo y lugar concreto.

Existen muchos ejemplos de franquicias fácilmente reconocibles como: McDonald’s, Pizza Hut, SUBWAY, Los 100 montaditos, KFC (Kentucky Fried Chicken), Burguer King, Domino’s Pizza, Taco bell, Supermercados Día, Mercadona, Carrefour, Dell, Vital Dent, entre otras marcas.

Las primeras franquicias aparecen en la Edad Media en Francia, pero no es hasta el siglo XIX cuando surgen tal y como se conocen. En este caso, aparecieron en Estados Unidos en concesionarios de coche, y distribuidores de automóviles. De ahí, se extendieron a otras áreas de negocio, y a otros puntos del mundo como Europa.

Ventajas de las franquicias
Estas son las más destacadas:

No requieren de tanta inversión inicial como podría suceder cuando se inicia un negocio, y una marca desde cero.
Suelen tener un crecimiento rápido ya que es una marca conocida previamente, y normalmente traspasa fronteras.
Existe un menor riesgo comercial y financiero. El éxito de explotar una marca ya conocida, y escoger un lugar adecuado para ello suele ser sinónimo de garantía.
La obtención de economías de escala es otro punto a favor a la hora de poner en marcha una franquicia.
Existe una gestión más eficaz desde el punto de venta.
El negocio ya está testado en el mercado por lo que se eliminan las sorpresas desagradables (en su mayoría) que puedan suceder.
La financiación suele ser una de las ventajas, ya que existen facilidades para todos aquellos que quieran explotar la marca.
La formación inicial es otro de los añadidos, ya que al existir ya franquicias en el mercado, se ofrece en su mayoría la posibilidad de dar cursos de adaptación para seguir las reglas establecidas, o similares que existen en el resto de establecimientos.
Las franquicias nuevas se ven favorecidas por la publicidad ya creada y existente de las que están consolidadas en el mercado.
La ayuda a la hora de la localización, y emplazamientos con garantía cuando se pretende abrir un nuevo local.
El estudio y la creación de nuevos productos/servicios que serán extensibles al resto de las franquicias.
Existen menos riesgos a la hora de poner en marcha un negocio de estas características.
Desventajas de las franquicias
Estos son los puntos menos favorables a la hora de poner en marcha una franquicia:

El franquiciado no tiene la posibilidad de ser creativo, o aplicar detalles distintos que puedan variar o confundir la marca a la que está explotando. Todo se encuentra definido en primera instancia, y ha de seguir las indicaciones pertinentes: imagen, mensaje, características del local, vestuario del equipo humano, productos/servicios que están a la venta…
Si existen locales que no tienen un buen rendimiento, o no están teniendo el éxito esperado pueden perjudicar al resto de establecimientos, o debilitar a la marca.
Las redes sociales son otro punto de disputa ya que normalmente suele existir una presencia general de la marca, y el resto de establecimientos crear su propia presencia online. En muchas ocasiones pueden existir problemas de coherencia, publicaciones diferentes, atención al cliente distinta, por lo que la presencia en las redes sociales de la propia marca y sus franquicias debería de seguir unos parámetros similares.
El franquiciado puede recibir las visitas del franquiciador, o de su equipo para valorar lo que está haciendo en su establecimiento a la hora de explotar su propia marca. Puede ser que estas visitas no sean de un gran agrado, pero son necesarias para valorar lo que se está llevando a cabo, y evitar problemas que afecten al resto de franquicias.
El franquiciador puede exigir el pago de royalties, además de tener la posibilidad de rescindir el contrato, y los derechos de compra. Las condiciones se han de definir entre ambos en un contrato previo.
El franquiciado tiene que tener en cuenta desde el principio que no es propietario de la marca, y está limitado a la hora de hacer cualquier cambio sobre ella.
Las decisiones principales y que afectarán a todas las franquicias siempre partirán del franquiciador.