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El éxito de Kidzania ha llevado a la compañía a traspasar fronteras y ejecutar un proceso de expansión internacional que empezó en Japón, Indonesia y Portugal, cita El Semanario en su edición de hoy.
En los próximos dos años, la cadena mexicana de centros de entretenimiento exportará su peculiar concepto de ciudades miniatura diseñadas para que los niños simulen una vida adulta a China, Chile, India, Malasia, Tailandia y Turquía.
Kidzania, nacida hace 10 años con el nombre de La Ciudad de los Niños, comenzó como una idea inspirada en una guardería, que pronto se transformó en un concepto innovador de entretenimiento, donde los pequeños juegan a ser adultos y aprenden mientras desarrollan más de 90 profesiones y oficios, que incluyen científicos, cantantes, abogados, entrenadores de perros, pilotos de avión y enfermeros.
De acuerdo con César Aranday, socio director de la consultora de franquicias y propiedad intelectual Alcázar & Aranday, los conceptos que mezclan el tema del entretenimiento con la formación presentan muchas oportunidades de crecimiento, debido a que las nuevas generaciones están cada vez más preocupadas por la educación de los hijos y los padres exigen actividades infantiles que eduquen.
A diferencia de una ciudad convencional, Kidzania - cuya primera sucursal se abrió en el centro comercial Santa Fe de la Ciudad de México-, tiene lugar en una superficie de aproximadamente 4,500 metros cuadrados, donde calles, edificios y establecimientos comerciales están hechos a la escala de los niños.
Cuando los chicos llegan a Kidzania reciben un pase de abordar en el aeropuerto, en el mostrador de American Airlines, para después simular un viaje en avión desde el centro comercial donde se encuentran hasta el parque de entretenimiento familiar que vayan a visitar.
Al llegar a la ciudad, la primera parada que los clientes tienen que realizar es en el banco HSBC, donde cambiarán el cheque que recibieron por la moneda local, que son los kidzos.
Con este dinero los niños pueden comprar bienes y productos como pastelitos, revistas, sushi, joyas y perfumes, entre otras cosas, o contratar diversos servicios como clases de rappel, renta de automóviles o ir al salón de belleza a que les realicen un peinado, maquillaje, manicure o un tratamiento facial.
La diversión no termina cuando el dinero se acaba porque los chicos podrán trabajar para ganar un salario haciendo hamburguesas en Mc Donald´s, fabricando chocolates en Nestlé, empleándose en la planta embotelladora patrocinada por Coca -Cola o trabajando en el laboratorio de fotografía de Fujifilm.
Al final del día, los pequeños visitantes pueden decidir qué hacer con los kidzos que ganaron después de un día de trabajo y diversión en Kidzania. La primera opción es llevarse el dinero a casa para gastarlo en su próxima visita al parque; también pueden abrir una cuenta de ahorros en el banco, donde recibirán una tarjeta de débito con la que podrán hacer uso de los cajeros automáticos, o podrán ir de compras a la tienda departamental Liverpool, ubicada dentro de Kidzania.
Con una inversión inicial de 6 millones de dólares y con el apoyo de 42 socios comerciales, La Ciudad de los Niños inició operaciones en septiembre de 1999 y superó las expectativas estimadas de 480,000 visitantes al registrar 780,000 al término del primer año.
En 2004 la compañía comenzó a trabajar en la estrategia de crecimiento. En México, el desarrollo de los parques se realizaría con capital propio y fuera del país a través del concepto de franquicias, con excepción de Estados Unidos, donde la empresa busca a un socio comercial para realizar un joint venture.
"Kidzania tuvo que pasar varias pruebas para poder llegar a la expansión internacional. Primero pensaron en el mercado norteamericano y después aprendieron a tener una visión de negocios para salir más allá de las fronteras y buscar a los socios adecuados", comenta Aranday.
A raíz de los premios que obtuvo la firma mexicana por su concepto innovador al "Mejor nuevo parque temático" del mundo por parte de la Theme Enterteinment Association y "Mejor centro de entretenimiento familiar en el mundo", de la International Association of Amusment Parks and Attractions, el concepto empezó a sonar fuerte a nivel internacional.
"En Japón se dio a conocer el concepto de Kidzania y fueron los primeros interesados en importar el concepto 100% mexicano a Asia", comenta Hernan Barbieri, director de Integración de Kidzania. Así, en 2006 se inauguró el primer Kidzania fuera de México en la ciudad japonesa de Tokio.
El país nipón repitió el éxito mexicano el mismo año de su inauguración. Kidzania Tokio tiene una afluencia de 950,000 visitantes anuales y cuenta con más de 60 socios comerciales, que permiten que el proyecto sea económicamente viable y las actividades que realizan los pequeños en el parque temático tengan una gran dosis de realismo.
"Culturalmente no somos tan parecidos, pero el concepto de Kidzania es universal. El juego de roles es natural, los chicos lo aprenden solos, lo hacen naturalmente y lo realizan en todo el mundo. El jugar a ser mamá, doctor, policía o bombero, el imitar al adulto es natural en los niños en todo el planeta, con lo cual el concepto de Kidzania es universal", explica Barbieri.
Con el fin de internacionalizar el concepto y poder englobarlo en una sola palabra sin perder su significado, al llegar a cualquier otro país con un idioma distinto al español, La Ciudad de los Niños cambió su nombre a Kidzania.
Actualmente, Kidzania opera seis parques temáticos: dos, en la Ciudad de México y Monterrey; un par más, en Tokio y Koshien, Japón; uno en Yakarta, Indonesia, y otro más, en Lisboa, Portugal.
Este año se espera la inauguración de Kidzania en Dubai, Emiratos Árabes Unidos; Seúl, Corea del Sur, y una tercera sucursal, en la zona sur de la Ciudad de México.
Aunque Barbieri no desvela más detalles de la segunda etapa de crecimiento de la compañía, adelanta que los nuevos desarrollos de Kidzania estarán enfocados en la inversión de nuevas tecnologías que le permitan seguir innovando el negocio.
"En México llevamos mucha ventaja en los conceptos dirigidos al entretenimiento infantil por el hábito cultural de poner a nuestros hijos como prioridad en las actividades familiares, así que pronto veremos la exportación de varias franquicias con experiencia en este rubro", dice Aranday.
"Si bien hay una crisis global, las empresas entienden que el concepto del entretenimiento basado en la educación con valores es algo en lo que la gente no va a dejar de invertir", asegura Barbieri.
Pero además, Kidzania no se ha visto tan golpeada por la recesión debido a otro factor: la gente de la misma ciudad acude cada año al parque de diversión porque no tiene que viajar o desplazarse grandes distancias. Por ello, la compañía ha mantenido su afluencia de 800,000 visitantes anuales en la Ciudad de México.
La firma tiene previsto abrir entre 2010 y 2011 otros desarrollos bajo el esquema de franquicias en China, Chile, Tailandia, India, Turquía y Malasia, que demandan muchos operadores y desarrolladores de centros comerciales.
Estas empresas están a la búsqueda de anclas, como el concepto de entretenimiento de Kidzania, que los diferencie de la competencia y les dé la oportunidad de atraer a un mayor número de clientes, que además de comprar, comer, y acudir al cine en sus centros comerciales, puedan dejar a sus hijos en lugares seguros de entretenimiento un promedio de entre cuatro a cinco horas.
Pero no sólo eso. Muchas marcas y socios comerciales están interesados en formar parte de las diferentes ciudades de Kidzania patrocinando actividades relacionadas con los productos que ofrecen en el mundo real.
Ser parte de este "pequeño mundo" representa un jugoso tesoro futuro en el largo plazo: atraer a los consumidores de entre cuatro y 12 años de edad, a través de la mercadotecnia experimental que familiariza a los niños con sus productos mientras juegan y los convierten en potenciales compradores.



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