Amplios sectores de la población recurren a préstamos rápidos, pero costosos. Ganar menos de ocho salarios mínimos al mes convierte a más de 40 millones de mexicanos en posibles clientes de las 600 casas de empeño que operan formalmente en el país, aun cuando éstas llegan a cobrar tasas de interés anuales de hasta 220 por ciento.De los más de 24 millones de hogares que existen, únicamente 6.8 millones tienen ingresos familiares mayores a 12 mil pesos y acceder a préstamos de manera sencilla y rápida dejando un bien en prenda, se convierte en una buena opción para muchos.
“El crédito que ofrecen las casas de empeño es fácil de obtener, pero muy caro”, dijo José María Araumburu, director de análisis de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de los Servicios Financieros (Condusef)
Recordó que las casas de empeño no son entidades financieras que esten supervisadas por la Condusef o la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, sino que se rigen bajo la legislación mercantil y son reglamentadas por la Profeco.
El funcionario público destacó que esas empresas atienden a la población de bajos ingresos, que no tienen acceso a servicios financieros y que carecen de cultura financiera, pagan tasas de interés muy elevadas.
Patrick Comer Ford, director de franquicias de Prendamex, comentó que las personas utilizan sus servicios porque no son clientes potenciales de la banca.
Las instituciones financieras solicitan muchos requisitos que las personas no cumplen, por eso acuden a dejar su prenda en custodia y salir de la emergencia.
Prendamex, que es la segunda casa de empeño después del Monte de Piedad, llega a un mercado de 11 millones de personas y atiende un negocio que puede llegar a costar 7 mil millones de pesos.
“Las personas requieren el dinero para atender emergencias, sobre todo médicas, para el gasto de la semana, para pagar la escuela. No utilizan el préstamo para lujos y la banca no sabe las necesidades básicas de nuestros clientes”, explica en entrevista el directivo.
Gustavo Méndez Tapia, vocero del Monte de Piedad, dice que ayudan a uno de cuatro hogares en el país, que están en todos los municipios o ciudades con más de 100 mil habitantes.
De la responsabilidad social a la usura
Acudir a empeñar un bien puede ser sencillo en las casas de empeño, pero también puede representar tasas de interés cercanas a 150 por ciento anual y llegar a un costo anual total de 220 por ciento por los cargos de almacenaje, entre otros.
“Hemos visto CAT desde 100 por ciento hasta 220 por ciento en el mercado, por lo que hay que conocer las diversas opciones que se presentan en el mercado”, explica José María Aramburu, director de análisis de la Condusef
Gustavo Méndez Tapia, vocero del Monte de Piedad, dice que muchas casas de empeño cobran tasa de interés de “asfixia” con cargos de 10 o 15 por ciento mensual. Explica que hay algunas empresas que tienen una responsabilidad social importante y otras únicamente un fin de lucro y usura.
“Hay muchas que buscan enriquecerse de manera fácil y otras tantas abren y cierran quedándose con las pertenencias de las personas”, explica en entrevista. Representantes de casas de empeño destacan los costos de operación de un negocio de ese tipo son altos, ya que se cobran tasa de interés, seguros, almacenaje, además medidas de seguridad, bóvedas y circuitos cerrados de televisión entre otros.
Además, añaden, el costo puede parecer alto, pero en Estados Unidos, específicamente en Florida y Texas los cobros de las casas de empeño ascienden a 20 por ciento de intereses mensuales.




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